El poder de la autocríctica: (Re)construyendo un espacio de coworking en Barcelona

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Si has visitado Barcelona seguro que has paseado por las calles de Gracia, uno de sus barrios más emblemáticos. Lo que quizá no sabes es que ha sido, y probablemente sigue siendo, el barrio con más densidad de coworking por habitante del mundo. En este contexto, en 2014 se creó L’Hort Hub (antes L’Hort Coworking) de la mano de Arnau Miquel y Josep Armengol.

Arnau Miquel y Josep Armengol

Ambos diseñadores industriales y después de su paso por otro coworking histórico de Barcelona, Arnau y Josep se trasladaron a un espacio compartido.

“Era un auténtico caos, nada funcionaba. No había ni un simple rollo de papel de WC”.

Sin embargo, la empresa que “gestionaba” el lugar tuvo que cesar su actividad y se les presentó la oportunidad de empezar a gestionarlo ellos.

La idea era simple: crear un espacio de coworking y compaginar su gestión con su estudio de diseño. Ponerlo a la práctica no lo fue tanto: se dieron cuenta de que habían subestimado el esfuerzo que conlleva la gestión diaria de un espacio y la comunidad que forma parte de él. Si llevas tiempo en este mundo seguramente ahora mismo se te dibuja una leve sonrisa y si vienes del hospitality te preguntas cómo pudieron subestimar la dedicación que representaría. En ese momento, para estar seguros que no se les escapaba nada se pusieron en contacto con un consultor de coworking para que les ayudara en este proceso. Sus tarifas en 2015 estaban fuera de mercado, fruto de haber “heredado” la gestión de un espacio que realmente no se gestionaba. En tres años consiguieron doblar su valor, primero ajustando el precio al segmento bajo del mercado y luego realizando mejoras que progresivamente lo llevaron a la media del mismo en esa zona de la ciudad.

Por otro parte, una de las cosas que impulsó a Arnau & Josep a crear un coworking fue la idea de desarrollar una co-agencia. “L’Hort no es exactamente un coworking, es más bien un Hub. Aunque está abierto a cualquier perfil profesional las personas que sacan más provecho de él son aquellas que tienen perfiles que pueden colaborar en proyectos de la agencia con otras”. L’Hort, un espacio de menos de 300m2 en un edificio industrial plagado de pequeños estudios de diseñadores/as y otros profesionales creativos/as, a pocos metros de la confluencia de Passeig de Gracia con Avenida Diagonal era el entorno perfecto para un proyecto de estas características.

Evento en el edificio Sant Agustí

El concepto de Hub creativo, que ya conocimos de la mano de Joana Carvalho de Dinamo 10 o de Alejandro Papadopoulos de MOB, es desde mi punto de vista, mucho más cercano al concepto inicial de coworking que el de Flexwork actual y de hecho ambos coexisten en los distintos mercados.

Sin embargo, “de manera progresiva (a principio de 2019) vimos que cada vez nos costaba más cerrar leads. No fue algo de hoy para mañana pero empezamos a notar que no éramos capaces y que en el pasado habríamos convertido en coworkers sin ningún problema. Por eso “después de analizar la situación, decidimos comentar con aquellas personas de la comunidad que por conocimientos o trayectoria en el espacio, creíamos tenían posibilidad de aportar su punto de vista al proyecto”.
Anna en la nueva cocina de L’Hort Hub

Después de analizar el comportamiento de los leads la conclusión era clara: el mercado había subido de nivel, incrementando la calidad, nivel de acabados y el espacio de L’Hort se había quedado atrás. Llegado este momento no habían muchas opciones: “teníamos claro que el problema era que ahora a coworking van asociadas zonas comunes de calidad y necesitábamos mejorar eso. Empezamos a trabajar con la idea de mejorar la cocina y la entrada. El proceso concluyó con la reforma de todas las zonas comunes: lo que buscábamos era unir espacios de uso común en una zona más grande y mover la sala de reuniones a su ubicación natural en una esquina”. El resultado de esto fue un incremento del 33% en las altas y conseguir que “por primera vez el coworking tuviera una lista de espera real”.

L’Hort Hub antes de mitades de 2019

Los mercados nunca están estáticos, poco o mucho siempre evolucionan. Observar tu espacio con objetividad y saber cómo evoluciona dentro de la corriente de un mercado, hundiéndose hasta el fondo o ascendiendo hasta la parte más alta mediante las mejoras que apliquemos, es crítico para adaptarnos a la realidad cambiante en todo momento pero más aún cuando, como ahora, todo cambia tan rápidamente.

COVID-19

Arnau nos comenta que a estas alturas sería redundante hablar de las medidas que se han tomado a nivel sanitario ya que todos los espacios están habituados a la realidad y normativa de cada país así como a nivel de reducción de gastos, las medidas también deberían estar adoptadas ya por todos/as.

“Para mí el trato personal ha sido clave en todo este proceso. Enfocar una conversación cara a cara, en lugar de mandar un mail, tener un trato directo con cada persona, conocer la realidad de cada una al menos una vez al mes resulta esencial”. Al final se trata de humanizar el proceso, de tratar a las personas como personas y, como Arnau & Josep y tantos otros/as nos han contado, flexibilizar el proceso al máximo, o en sus palabras: “flexibilidad, empatía, ser hábil, encontrar la manera de colaborar y encontrar contraprestaciones. Tratar cada caso de forma personal y cercana”.

Otro input que hay que tener en cuenta es el feedback de las visitas. “Por supuesto hay que estar muy atento al mercado y al feedback de las personas que te visitan. Hay que estar preparado para todo”. En este sentido, nos clarifica algo que ya debería ser obvio para todo el mundo pero conviene no olvidar: todo cambia muy rápido y hay que hacer cambios de manera ágil, tener distintos escenarios listos pero hacerlo de manera que no nos perdamos o nos quedemos bloqueados/as planificando eternamente. Porque según nos comenta “una de las cosas más difíciles de gestionar un coworking pequeño es ser ágil en la gestión del tiempo que le dedicamos a cada proceso, y esta flexibilidad de la que hablamos no sólo hay que aplicarla a los coworkers sino también a la empresa en general en cuanto a tiempo de dedicación, horarios, sueldos, etc. En resumen: humanidad, flexibilidad y, sin perdernos en la planificación, disponer de distintos escenarios que nos permitan navegar estas aguas de la mejor manera posible.”


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Feliz Coworking!