Aldea Cowork: Una historia de éxito de oficinas flexibles en la Patagonia

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La pasión de Marcelo por su ciudad natal, Osorno, situada en la Patagonia Chilena es evidente desde la primera vez que hablas con él, porque, de hecho, es muy posible que en esa conversación, mientras hablas de Aldea Cowork, oigas “Osorno” al menos una docena de veces.

Volcán Osorno, Chile

Después de distintas experiencias en el sector turístico, del que todavía forma parte, con otras iniciativas empresariales y de trabajar en el sector público en 2014, Marcelo recibió un encargo de su familia: poner orden en una propiedad que tenían rentada desde hacia 20 años. El espacio distaba mucho de ser lo que habría deseado: muchos de los arriendos habían subarrendado y el espacio estaba sucio y deteriorado. Decidió recuperarlo pero cuando se tuvo que preguntar qué iba hacer se resistía a volver a alquilarlo a un particular, no quería pasar nuevamente por la misma situación al cabo de unos años. Arrendarlo a una empresa no era una opción dado que no disponían de ascensor ni estacionamiento u otras características que un edificio construido en los 60’s no disponía. Y entonces el cowork se cruzó en su camino.

Recordó que había oido algo sobre el “movimiento coworking” en Estados Unidos y en el periódico El Mercurio. Decidido, se dijo:

“yo no sé nada de coworking, voy a asesorarme con alguien que sepa y que esté cerca de mí”.

Afortunadamente, en 2012 se fundó Nube en Valdivia {a poco más de una hora al norte de Osorno}. Firmaron un acuerdo de revenue share y empezaron a trabajar bajo la marca de Nube de 2014 a 2017.

“El primer coworker que tuvimos fue un nómade digital extranjero y la primera actividad en mayo de 2015 la hicimos de la mano de Wayra”.

Poco después de eso se presentaron a un programa de Corfo que promovía el desarrollo de espacios de coworking en las distintas regiones de Chile, "la política pública de Chile en ese tiempo {2015} estableció que el coworking era una herramienta para democratizar las oportunidades en las regiones de Chile. El requisito era tener un espacio que ya funcionara. De ahí ejecutamos un programa co-financiado con Corfo {la entidad pública asumía el 70% del programa} que duró tres años y nos permitió desarrollar el primer núcleo del país Cowork {la asociación nacional de coworking de Chile}.

Aldea Cowork

En 2016 después de un viaje a New York se replantearon su convenio con Nube: “empezamos a saber de coworking y nos empezó a desacomodar ese traje”. En enero de 2018 cambiaron su nombre por Aldea Cowork.

“Me di cuenta que el valor de un cowork era la gestión de su comunidad"

Desde 2020 llevan a cabo el programa 'Hazlo en Osorno' que tiene como objetivo aportar de manera directa al crecimiento e internacionalización de startups de la zona sur de Chile junto con Corfo, Austral Incuba y Mentores de Impacto.

“Mezclamos distintos elementos como espacio de coworking, oficinas privadas, incubación, mentoría, /soft landing/, aceleración… Eso es parte del modelo chileno porque como somos tan pocos habitantes y la economía es pequeña, cada actor tiene que abordar distintas lineas de trabajo”.

Otro de los proyectos que Marcelo destaca es la construcción de un “Work Café” para una empresa acuícola de Puerto Montt. Aunque volveremos a este tipo de servicios que ha empezado a ofrecer Aldea Cowork más adelante creo que era importante preguntarle a Marcelo por el impacto de los Work Café creados por el Banco Santander que son muy numerosos en Chile.

Aldea Cowork

“Ha generado un tema de marca país: ha sido una innovación que nació en Chile con una empresa española y una nacional. Pero aunque han conectado con el ecosistema en Santiago no han bajado su propuesta de valor a otras regiones. Según me han comentado los mismos ejecutivos de las sucursales ellos son una sucursal bancaria y cualquier actividad con actores locales deben solicitar el permiso a la central de Santiago. Hay mucho de marketing y de valor para el cliente del banco, pero en cuanto a su conexión real con los ecosistemas locales fuera de Santiago es cero: le falta a Santander involucrarse con lo que está pasando en los ecosistemas regionales en forma verdadera”.

Otro de los factores que me gustaría destacar es que, a diferencia de lo que pasa en otros países, Marcelo en ningún momento ha levantado una bandera de competencia desleal o críticas similares. Le preguntamos por el perfil de usuario de estos espacios: “el que anda buscando gratis, el que busca buen café y le gusta /vitrinear/ {ver hacia la plaza del lugar}”.

Es decir: no apuntan al mismo tipo de cliente que un espacio de coworking privado, si uno de estos “sufre” de la competencia pueden estar ocurriendo dos cosas: su propuesta de valor no es adecuada o no la está sabiendo comunicar a su público potencial. Lo que está claro es que si das algo o se percibe que das algo a un coste mientras que otra empresa ofrece lo mismo gratis es que tienes un problema.

En Osorno están en su cuarta cuarentena y Marcelo lo atribuye a las costumbres del sur de Chile: las personas no están dispuestas a seguir las recomendaciones de “no juntarse” lo que provoca muchos “clusters familiares de contagio”. En este panorama de pandemia, nos cuenta Marcelo, el perfil de cliente ha variado pero sobretodo destaca la necesidad de la gente de buscar aún más flexibilidad: “hoy día preguntar por un mes es como antes hacerlo por un año, porque nadie puede proyectar más allá de una semana. Estamos valorando el arriendo por semanas, días u horas”.

La pregunta que nadie le ha hecho {en coworking} a Marcelo es ¿qué haces en Osorno {por qué no te has ido a otro mercado más importante}? La respuesta es que tiene un compromiso con su ciudad, con su región:

“Yo tengo un propósito de hacer cosas desde acá, nuevas cosas, no las mismas de siempre".

Y es este espíritu es el que lo ha llevado a conseguir a mantener su facturación en pandemia: aunque su facturación en coworking se ha reducido, lo ha compensado con el incremento de la facturación en servicios que han pasado de representar el 30% a el 70% de hoy.


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Feliz Coworking!